jueves, 17 de mayo de 2012

CAPÍTULO 8


- No me lo puedo creer, no me puedo creer que me haya traído aquí… - Dios mío, me había traído a un Karaoque. ¡A UN KARAOQUE! Mi peor pesadilla se estaba haciendo realidad, me iba ha hacer cantar y no, no iba ha hacerlo pero ni pensarlo -. Yo no pienso entrar ahí, vamos ni de  broma.

- ¿Qué? ¡Venga ya Natalia! Me ha costado mucho que al fin seamos amigos, te prometo que no vamos a cantar solo miraremos.

- Esta bien, pero nada de cantar. – Sonrió, me cogió de la mano y entramos a mi pesadilla.

Al segundo de entrar todas las miradas se posaron sobre nosotros, me empecé a poner muy nerviosa, me solté de la mano de Justin y me escondí detrás suyo. Me miro por encima de su hombro y se apartó, se acercó a mi oído y me susurro: “No te preocupes, por ahora no son caníbales”. No pude evitar reírme, eso hizo que me relajara un poco. Nos adentramos más en el local y unas cuantas fans se abalanzaron sobre, bueno vale, supongo que “abalanzarse” sea pasarse unpoco, pero es que  vinieron directas hacia nuestra posición como si fuesen una manada de leones, vale he vuelto a exagerar un poco, pero es lo que me pareció a mi, yo no estoy acostumbrada a ese tipo de cosas. Así que mientras Justin se dedicaba ha hacerse fotos, firmar autógrafos y demás cosas que hacían los famosos yo, me senté en una mesa y fijé mi mirada en Justin, él de vez en cuando me lanzaba sonrisas a las que yo respondía con otras. Parecía la típica película Americana en el que el chico se fija en la chica guapa, intercambian miradas, sonrisas, terminan hablando quedan un par de veces más, se enamoran perdidamente, hacen el amor –como no-, sufren la pelea que los separa, pero el destino vuelve a unirles y ya está, final feliz, todos y todas contentos.

Justin intentaba “librarse” –lo pongo entre comillas por que sabía que él estaba muy agusto con sus fans- para poder estar conmigo, pero ellas le repetían una y otra vez que fuese con ellas, pero él les contesto diciendo:

- Me encantaría chicas, pero hoy vengo acompañado – dijo señalando hacia mi 
dirección -. Lo siento mucho. Pero como premio de consolación darme vuestros Twitters y encantado os seguiré. – Las chicas se lo dieron y se fueron a sentar en su mesa. Justin vino hacia donde estaba sentada.

- Menuda locura, ¿eh? – Le dije nada más sentarse a mi lado.

- Si, lo sé, pero sin ellas, sin mis Beliebers, no estaría donde estoy ahora – hizo una pausa -. Todo se lo debo a ellas.

Le sonreí y agaché la cabeza. A Justin le empezó a sonar el móvil, hacía como que no lo escuchaba, le miré con una ceja levantada y le dije:

- ¿No lo vas a coger? Puede ser importante, recuerda, eres el gran Justin Bieber – exagere un poco su nombre para hacer notar que era alguien importante. Me miró con cara de pocos amigos pero en el fondo yo sabía que le había hecho gracia. Cogió el teléfono y yo me giré para mirar el mini-escenario donde dos chicas, de mi edad más o menos, estaban cantado “Poker Face” de la gran Lady Gaga. Si, me gusta Lady Gaga, en realidad me gusta todo tipo de música, pero más la pop-rock, ese tipo de música me encanta. Volviendo al tema de las chicas, no es por ofenderlas, pero cantaban como cuando se pasan las uñas por una pizarra, pero yo no puedo hablar mucho por que yo canto como cuando se atropella a un gato. Vaya, me ha dado con las comparaciones. Las chicas terminaron de cantar y todos aplaudimos, sentí un golpe en mi hombro y me giré para mirar a Justin.

- Ahora vuelvo, ¿vale? – Yo asentí, saqué el móvil y me puse a jugar a “Angry birds”  mientras le esperaba.

Pasado un rato todo el mundo se calló y se oyó un grito ahogado, yo seguí inmersa en mi juego y no presté atención hasta que oí una voz conocida:

- Hola. Muy buenas noches a todos – me giré y vi a Justin subido en el escenario. “Dios mío… ¿Qué va a hacer?”, pensé -. Bueno, el motivo por el que estoy hoy aquí es por una amiga mía, Natalia – señaló en mi dirección y todo el mundo me miró, sonreí avergonzada -. Por que quiero que pierda la vergüenza a cantar en publico, así que… Natalia, sube aquí por favor. – Negué energéticamente con la cabeza, pero antes de que pudiera darme cuenta dos hombres me estaban subiendo al mini-escenario, me dieron un micrófono y lo aferré contra mi pecho. Justin se acercó a mi y me agarró de la cintura, vale, he de admitir que me tranquilizó, pero a la vez sentí hormigas en el estómago.
La música comenzó a sonar, si, conocía esa canción. “Don’t you want me”. Me encantaba esa canción, ¿cómo habría averiguado que me la sabía? Rápidamente conteste es pregunta: mi hermano. Solía espiarme cuando yo pensaba que estaba sola en casa, pero nunca pensé que me había pillado cantando. Pero eso no importaba ahora, por que iba a hacer el mayor ridículo de mi vida: cantar.


Justin comenzó a cantar aun agarrado de mi cintura. Llegó la parte del estribillo, mis primeras frases fueron un poco desastrosas debido a los nervios, pero Justin me susurró al oído:

- No te preocupes, todo saldrá bien mientras estemos juntos, te lo prometo…

Me arme de valor y comencé a cantar mi solo, al principio estuve un tanto tímida pero luego, luego parecía como si estuviese en un concierto. Justin soltó la cintura pero yo le cogí de la mano no quería que esa confianza que me estaba transmitiendo se acabase.

La canción termino y todo el mundo nos aplaudió, las fans de Justin incluso se pusieron de pie. Él me abrazó y yo lo correspondí agradecida por todo su apoyo. Nos bajamos de mini-escenario riendo como dos tontos y sus fans se nos acercaron.

- Justin has estado genial –decía una, con una sonrisa de oreja a oreja

- Pero tú –dijo otra mirándome, me preocupé por que estaba bastante seria –, has estado ¡FANTASTICA! Me has encantado, en serio.

- ¿Sabéis? Deberíais hacer un dueto juntos, no como el de ahora claro, un dueto de una canción original.

- Es una buena idea, pero habrá que hablarlo antes con mi Big Bro – dijo Justin -. Bueno, hasta otra, chicas.

Nos despedimos y volvimos a nuestro asiento. Me senté suspirando de emoción, miré el techo y cerré los ojos.


- ¿Te ha gustado la sensación? – preguntó una voz susurrándome al oído, no pude evitar estremecerme.

- Si me ha encantado… Por cierto – añadí elevando un poco el volumen de la voz, Justin me miro curioso -. ¿Quién es tu “Big Bro”?

- Usher, ¿no lo sabías? El fue el que me descubrió. Bueno no, quien me descubrió fue Scooter… – No pude evitar que se me abriese la boca como a una estúpida.

- ¿¡QUÉ!? ¿Conoces a Usher? No me lo puedo creer, no me lo creo…

- Conozco a muchos famosos - dijo con un aire de superioridad.
- No seas egocéntrico anda...
- No estoy siendo egocéntrico para nada.
- Si claro y yo soy Obama...
- Pues nada lo que tu digas...
Nos dimos la espalda y nos cruzamos de brazos. Toda la gente que se encontraba en el Karaoque comenzó a girarse para mirarnos, yo empecé a morirme de la vergüenza y no puede evitar pensar en mi sueño. Me hice un ovillo en mi asiento y tape mi cara con mis manos, tenía ganas de llorar no se me quitaba de la cabeza la imagen de Justin y de sus fans riéndose de mi. Justin lo notó, notó que me incomodaba tener mil ojos puestos en mi.
- ¿Nos vamos? - dijo susurrándome al oído, le mita con los ojos medio llorosos y asentí. Me cogió de la mano y nos alegamos del karaoque.

Nos fuimos a cenar algo, adivinar a donde fuimos, ¡exacto! Al Mc’ Donalds, muy romántico, ¿verdad? Bueno, el caso es que pedimos nuestra comida y Justin insistió en pagar, y que remedio tuve que aceptar, es un tanto cabezota creo que ya tenemos algo en común…

Fuimos a sentarnos en una mesa bastante apartada de las demás, para que no mirasen porque no siempre te encuentras a un famoso en una hamburguesería y como decía Justin: “Es mejor estar un poco apartados así podemos comer en paz”. He de admitir que lo decía un poco molesto, supongo que seria por la “discusión” –si se le puede llamar así- de antes.

No hablamos en toda la cena, no teníamos nada que decirnos a no ser que nos fuésemos a pedir perdón pero, ¿perdón por qué? ¿Por habernos portado como unos auténticos críos? No, no íbamos a hacer semejante estupidez.

Llegó un momento en el que me sentía un poquito observada así que, levante la mirada y vi a una niña de unos 8 años que nos observaba fijamente con un disco de Justin, sin apartar la mirada y con cara de estar muy emocionada. Miré a Justin de reojo pero el no se había dado cuenta de la presencia ya que estaba embobado con una patata frita manchada de tomate. Carraspeé con la garganta y me gané su atención.

- Justin, aquí hay una niñita muy guapa que quiere que le firmes algo… - Se giró hacia donde estaba mirando y sonrió.

- Vaya, vaya con que quieres que te firme algo, ¿eh? – la niña asintió energéticamente y le extendió el disco, Justin sacó un bolígrafo de su pantalón y dijo: - Siempre hay que estar bien preparado – sonrió, firmó y se saco una foto con la niña. Esta antes de irse dijo:

- Oye, Justin tu novia es muy guapa, ¿sabías? – Me puse roja al instante y Justin se reía dulcemente.

 - Si, es realmente guapa, pero me temo que no es mi novia… - se acerco un poco a la niña y añadió –: Pero créeme, me gustaría que lo fuera – le guiño un ojo y la niña se fue sonriente.

- Justin… ¿Por qué le has dicho eso?

- Por que es la verdad… - Justin se fue acercando a mi y yo a él, llegó un momento en el que estábamos tan cercanos que podía sentir su agitada respiración, sabia como acabaría esto así que, debía impedirlo, esta noche no debería terminar en un beso.

- Creo que… es hora de que nos vayamos – dije alegándome de su rostro.

- Si, claro, tienes razón, vámonos… - se levantó y yo con él, tiramos los restos de nuestra bandeja de comida y nos fuimos a la salida. Justin se paró de repente y como consecuencia me choqué con él, entonces dijo:

- Mierda…

- Uy, lo siento… - Dije con un tono de reproche.

- No lo digo por que te hayas chocado conmigo, si no, por eso – miré hacia donde señalaba su mano y lo comprendí al instante.  

domingo, 13 de mayo de 2012

CAPÍTULO 7

 -¿¡Natalia?! – me separé corriendo de Tom y miré en la dirección de donde provenía la voz, no me lo podía creer era, era ¡JUSTIN! Este chaval es de todo menos oportuno -. ¿Llevas aquí una semana y ya te estas liando con uno?

- Se llama Tom – respondí mirándole-. A demás, ¿a ti que más te da mi vida social? Tú y yo no somos amigos, no debería importarte. Tom – me giré para mirarle -, ¿nos vemos mañana?

- Si, claro que si… - no sabría expresar como lo dijo, pero estaba raro.

- Vale, ¿a la misma hora de hoy? – Tom asintió, me dijo adiós con la mano pero yo se la cogí, le acerqué a mi y le besé, pero no fue el mismo beso de antes. Tom se fue y yo hice lo mismo pero alguien me agarró de la mando antes de que pudiese entrar en el ascensor, me giré y si, era él, Justin.

- ¿Porqué demonios has hecho eso? -  dijo medio cabreado.

- Por que da la casualidad de que me gusta, ¿vale? – me solté bruscamente de él, subí al ascensor y le dije adiós con una sonrisa un tanto sarcástica. Si, de esas que tanto me gustan poner a mi.

Pasaron las semanas, procuraba quedar con Tom todos los días pero era un poco imposible, ya sabéis, los padres. También intentaba evitar a Justin, no me resultó muy complicado ya que estuvo más de una semana fuera. Por lo que pasó el día de la entrega de premios, mis amigas me habían dicho que no hiciese eso que él solo quería ser mi amigo, que le diese una oportunidad  blah, blah y blah…

Un día normal y corriente me senté con mi madre a ver la televisión, estaba viendo un programa de cotilleo. “¿Cómo puede ver esos programas?”, pensé. Me puse a tontear con el móvil hasta que la presentadora hizo que fijase todo mi atención en la pantalla del televisor:

“Nos acaba de llegar una ultima noticia de en ídolo juvenil Justin Bieber…”. Mi madre y yo cruzamos nuestras miradas, subí el volumen y seguimos escuchando a la presentadora: “… Nos han llegado ciertas imágenes del joven Canadiense discutiendo con su ahora ex novia Jasmine Villegas. Aquí os dejamos con las impactantes imágenes de la ex pareja de moda …”: En las imágenes salían Justin y Jasmine en un parque, según ponía en el cartelito de debajo de la pantalla era el Central Park, se les veía muy enfadados y a Jasmine se le notaba demasiado como actuaba hasta mi padre se daría cuenta de eso. Al final del video se veía como Jasmine le deba una bofetada a Justin y se iba corriendo. Justin se había quedado de pie con la mano en la cara. Ahí se cortaron las imágenes y volvió a aparecer la presentadora: “Estas imágenes no nos las esperábamos de esta pareja, ¿qué opináis vosotros?”. Comenzaron a hablar entre ellos, yo me levanté del sofá y me dirige hacia la puerta.

- ¿A dónde vas? – me preguntó mi madre.

- A hablar con Justin – me miro con cara de sorprendida -. Tenías razón. Tú, Carla y Rebeca teníais razón, debo darle una oportunidad. –Abrí la puerta y desaparecí por ella.

Baje al piso de Justin muy decidida, me plante en frente de la puerta y levante el brazo para llamar al timbre, pero en ese momento dude, baje el brazo y me di la vuelta para irme por donde había venido pero me llene de valor y volví sobre mis pasos y cuando quise darme cuenta ya había pulsado el timbre no había vuelva atrás. Pude oír la voz de Pattie detrás de la puerta, esta se abrió y apareció ella. Me miro sorprendida y me preguntó:
- Vaya... Hola, Natalia - la salude con la mano y con un suave hola -. ¿Qué haces aquí?
- Pues... Yo... - estuve a cero coma de contarle una mentira pero tome aire y continúe -. He venido a ver a Justin.
- Claro, si, pasa por favor - parecía un tanto sorprendida, bueno yo también lo estaría si apareciese en mi casa alguien que odia a mi hijo -. ¡Justin! Tienes visita.
- ¡Ahora no mamá! - Se oyó gritar a una voz desde el fondo del pasillo.
- Si quieres vengo otro día...
- No, este hablará contigo como yo me llamo Pattie Mallette - dijo y volvió a gritar -: ¡JUSTIN VEN AQUI AHORA MISMO! ¡Es Natalia, quiere hablar contigo!
Se abrió una puerta y acto seguido apareció Justin en pijama, bueno solo con los pantalones del pijama y unos bóxers. "Madre mia, ¿siempre atiende así a sus visitas?", pensé. "Bueno la verdad es que tampoco está tan mal...", pensé mientras me mordía el labio inferior disimuladamente.
- Natalia, no es un buen momento...
- ¿Perdona? ¿He oído bien? - "Genial ya me he puesto borde, ¿por que demonios me tiene que salir solo el sarcasmo?", pensé -. No es por nada pero tú siempre apareces en el momento más inoportuno... Ya sabes, por lo que paso hace un mes... - Si, ya había pasado un mes desde que Justin me pilló besándome con mi ahora novio Tom, si, llevo solo un mes aquí y ya tengo novio, que gracioso y mira que me prometí que no volvería a tener novio en mucho tiempo desde que... Bueno, la cuestión es que estoy con Tom. Pero volvamos al presente:
- Esta bien... - suspiró -. Vamos a mi habitación.
Me coloqué a su lado para seguirle hasta su cuarto, pero antes de comenzar a caminar en dirección a la habitación Pattie, nos detuvo:
- ¿Queréis algo de comer o de beber?
- Yo no - dije mirándola -, no tengo hambre, pero gracias - sonreí.
- Yo tampoco quiero nada, gracias mamá - se giró y se fue hacia el cuarto, yo le seguí pero antes me despedí de Pattie y pude ver como ella sonreía.
Justin y yo nos adentramos en el pasillo y mas tarde en una habitación, su habitación. No estaba muy decorada, se notaba que era una casa para estar un pequeño periodo tiempo por lo que supuse que era de alquiler. Había una cama -obviamente-, una televisión, unos monopatines, el armario lleno de ropa y de zapatillas - supras por lo general-, no había mucho mas era una habitación sencilla. Cuando termine de curiosear por la habitación mire a Justin y se produjo un silencio bastante molesto. "Tengo que romper el silencio... No, mejor que lo haga él", pensé.
- Creo que ya se por que estas aquí... - dijo al fin -. Has venido por que lo has visto, has visto ese video tan vergonzoso y bueno... Ya sabes que Jasmine y yo hemos roto... - suspire y asentí suavemente con la cabeza, él se rasco la nuca -. Debería haber supuesto que estaba saliendo conmigo para aprovecharse de mi fama...
- El amor te ciega - me miró e instantáneamente bajo la cabeza, yo continué hablando -. Cuando estas cegado por ese amor no ves mas allá de esa persona, todo te da igual por que piensas que es con quien vas a pasar el resto tu vida, pero si no abres bien los ojos, si no te dejas aconsejar, jamás podrás ver más allá de esa persona y estarás ciego, para siempre.
- Eso es muy hermoso, pero a la vez muy triste...
- Ya se que es triste, pero es la verdad y no puedes escapar de ella. Pero - añadí -, no he venido para ponerme sentimental he venido para decirte algo, algo que debí decirte hace más de un mes...-
Justin levanto la cara y vi como esta se le iluminaba. "Por favor que no allá tergiversado lo que dicho...", pensé mientras Justin sonreía ampliamente. "Genial, lo a mal interpretado"
- Quería contarte algo que paso en la comida donde conocí a Jasmine - le desapareció la sonrisa -. Yo... La oí hablar con un chico, el chico con el que te estaba engañado, me entere de que te usaba y te engañaba, en ese momento no supe que hacer y me callé - hice una pequeña pausa, Justin iba a intervenir pero yo no le deje -. Ahora, me arrepiento de no habértelo dicho, por que al menos habría conseguido que no estuvieses tan dolido como lo estás ahora. Fui una autentica idiota al no decírtelo, pero tenía miedo, miedo de que me tomases por una mentirosa o por una chica que esta celosa - reí nerviosamente -. Lo siento mucho, Justin yo... - Justin me hizo callar poniendo su dedo índice sobre mis labios, me estremecí.
- No digas nada más, lo entiendo perfectamente... - dijo sereno y con una media sonrisa. "No puedo soportarlo mas...", pensé mientras me lanzaba a darle un abrazo, Justin se sorprendió de mi gesto, pero respondió a mi abrazo. Poco a poco nos fuimos separando, me llegó a la cabeza la imagen de Tom y me separe un por completo. "¿Qué demonios estas haciendo?, pensé. "Un momento... ¿Qué mas da? No hay ninguna norma que no me impida tener amigos". Miré a Justin, este a su vez me miraba confuso. Baje la cabeza y empecé a juguetear con mi pelo, lo hacia solo cuando estaba nerviosa, tome aire y dije:
- Justin, se que no hemos empezado bien, básicamente por mi culpa - él asintió con la cabeza como diciendo: "¿No me digas? ¿En serio?". No le hice el menor caso y continúe hablando -: Por eso, había pensado en empezar de cero... - le miré - .¿Qué te parece?
- ¡¿Qué, qué me parece?! - dijo algo excitado -. ¡Me parece maravilloso! -dijo mientras se lanzaba a mis brazos, nos fundimos en un tierno abrazo.
- ¿Y qué te parece si quedamos esta tarde? - le pregunte aun entre sus brazos. Se separo un poco de mi, me miró a los ojos y dijo:
- Te paso a buscar a las seis y media, ¿vale?
- Si, me parece bien - sonreí -. Bueno será mejor que me vaya ya es casi la hora de comer y como llegue tarde mi hermano se me tira a los pelos...
- Vale, dale recuerdos de mi parte a tu familia - sonreímos y yo asentí. Me despedí de Pattie y regrese a mi casa orgullosa de lo que había hecho.

- Ya era hora de que volvieses a casa ¿no? – soltó mi hermano cuando entre en casa.

- Lo siento mucho, hermanito – dije revolviéndole el pelo, se me quedó mirando con cara de: “¿Pero esta que demonios se ha fumado?”.  No le hice caso y me fui a mi cuarto, pero antes hice una parada en la de mi hermano. “Con lo friqui que es seguro que tiene algo de lo que busco”, pensé al entrar en su cuarto, se lo revolví un poco pero al final encontré lo que andaba buscando. “¡Perfecto!”, pensé al salir de su cuarto.

La comida transcurrió muy lenta, mi hermano no paraba de mirarme raro pero yo estaba envuelta en mis pensamientos. “¿Qué me pongo? ¿falda o pantalón?, no paraba de darle vueltas. “Puff que complicado es esto madre mía”.

Después de comer me metí e el armario y  por fin, elegí lo que me iba a poner me había costado mucho no, MUCHISÍMO. Bueno esto es lo que me iba a poner: Con JB.

Pero antes fui a darme una ducha y a arreglarme el pelo, me alisé el pelo no veáis lo que me costo, cuando una tiene mucho pelo es un tanto complicado y ya no hablamos si es rizado, es como una especie de suicidio. Terminé y me maquillé un poco.

- Si, ya es la hora – dije mirando el reloj de mi cuarto -. Las seis y media…



“Ding, dong”. Ya estaba ahí me iba poniendo nerviosa por momentos, corrí hacia la puerta antes de que fuera nadie. La abrí y ahí estaba él con esa sonrisa de oreja a oreja.



Él iba así: Justin. :)


- Bueno, ¿nos vamos? – dijo aun sonriente, yo asentí y de despedí de mis padres. Mientras bajábamos Justin se fijo en mi collar -. Vaaaaaaya, bonito collar. Me gusta.

Sonreí y llegamos al portal, salimos a la calle y no vi ningún coche. Justin se acerco a una moto que estaba aparcada cerca de una farola, abrió el asiento, de ahí saco un casco y me lo lanzó.

- ¿Vamos a ir en moto? – él asintió –. Bu-bueno v-vale.

- ¿Nunca has montado en moto? – negué con la cabeza medio asustada-. Tranquila, tengo el carné – le miré con los ojos como platos, hasta que caí en la cuenta de que, aquí en América, se puede conducir a los dieciséis. Eso me recuera que tendré que sacármelo tarde o temprano… -. Eyy, relaaajate, no nos voy a estrellar contra el primer muro que vea – le pegue un suave puñetazo en el hombro y me puse el casco.

- Bueno, ¿y a donde me llevas? – se puso el casco y me respondió pero no pude oírle bien, pero pude adivinar que dijo: “Sorpresa”. Me encogí de hombros y esperé a que se montara, más tarde me monté detrás suyo y seguidamente arranco. Me agarré fuertemente a su cintura y me fijé a través del retrovisor como sonrió. Cerré los ojos, apoyé mi cabeza en su espalda y me dejé llevar.

Unos diez minutos después se paró la moto. Me baje corriendo, me quité el caso y comencé a mirar a todos lados para descubrir donde me había llevado y lo descubrí, vaya que si. Ante mi se alzaba un local.

- No me lo puedo creer, no me puedo creer que me haya traído aquí…


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¡Lo siento, lo siento y lo siento! Sé que he tardado medio siglo en subir, pero con exámenes y trabajos no tengo casi tiempo de meterme y escribir :S
Pero bueno, aquí está el esperado capítulo 7 :)
Recordar que mi tuenti es: Alison Summerisnothot y mi Twitter: @LeyreLoveBieber por si quereis que os avise por ahí.
No tengo nada más que decir, espero que os haya gustado y pedir siguiente. (A ser posible que no sea un simple siguiente :S).

miércoles, 2 de mayo de 2012

CAPÍTULO 6


- ¡OH DIOS MIO! – Exclamó -. Tienes la muñeca hinchada.

Me preguntó cómo me lo había hecho, le conté todo desde que Justin me tiró al suelo hasta que me caí en la escaleras.

- Ves ahora mismo a decirle a tu padre que te lleve corriendo al hospital.

- ¿Por qué no me llevas tú?

- Porque eres su niña y sabrá como animarte. – La mire extrañada no llegaba a entender por qué no venía -. No digo que yo no pueda es solo que, ya sabes la fobia que tengo a los hospitales desde…

Cierto, mi madre odiaba los hospitales, solo iba para las ocasiones importantes. Sé que os estaréis preguntado porqué tiene tanta fobia a los hospitales, pues bien, es muy sencillo: Mis dos abuelos, es decir sus padres murieron en el hospital por cáncer de corazón y más tarde mi madre tubo un ataque al corazón, irónico ¿verdad?, parece incluso irrealista, pero la genética es así de… Pues eso, que así es la genética. Quien sabe a lo mejor yo también tengo cáncer de corazón pero hay una posibilidad entre cien de que pueda tener cáncer.

Bueno, centrémonos en el tema que nos ocupa. Fui al salón para decirle que tenía que llevarme al hospital, se sobresaltó por que pensaba que me pasaba algo grave, ya sabéis, la genética. Total, que le conté lo de la muñeca y me llevo corriendo al hospital, no literalmente, cogimos un taxi.

Llegamos al hospital y mi padre me dijo que me esperara sentada, obviamente en la sala de espera. No había casi nadie, dos señores mayores y un chico de mi edad tal vez un poco más mayor, me senté casi al lado suya a posta, debió darse cuenta porque no paraba de mirarme, se levantó de su asiento y se sentó al lado mía. “¡SI! Toma ya…” pensé.

- Vaya, menudo hinchazón tienes en la muñeca, ¿eh? – Dijo mirándomela.

- Si, es lo que tiene ser una patosa… - Dije bromeando -. ¿Y tú? ¿Qué haces aquí?

- Un simple catarro, pero mi madre piensa que es mortal o algo así, ya sabes como son los padres se preocupan por nada… - Sonrió y tosió en un pañuelo que tenía en las manos, cuando se lo retiro de la boca me fijé en que había unas gotas de sangre, me recordaba a una película pero, ¿a cual? Se dio cuenta y dijo: - Es por una llaga, soy así de raro. – Yo simplemente sonreí y dije:

- Por cierto, me llamo Natalia.

- Yo me llamo Thomas, pero me llaman Tom.

Estuvimos hablando hasta que llegó mi padre, me levanté y me despedí de Tom, pero él me retuvo un segundo más:

- Dame tu Facebook o tu Twitter, para poder hablar contigo …

Le di las dos cosas y me despedí con una sonrisa, el me contesto con la una suya. “Dios, que sonrisa tiene ojalá le vuelva a ver…”.  Y ahí dejé a Tom para seguir a mi padre hasta una sala, el la que me hicieron una radiografía y nos volvieron a hacer esperar. Pasaron quince minutos y apareció un médico que me dijo que tenía un esguince en la muñeca que no era nada grabe, tres semanas de reposo y como nueva. Vino una enfermera y me vendó la muñeca y como consecuencia la mano también.

Regresamos a casa y lo primero que hice fue tirarme en la cama, estaba agotada, no había parado en todo el día: Primero, me había ido al Central Park para escapar de Justin, luego de comida con Justin, luego por culpa de Justin me he jodido la muñeca, pero gracias a él he conocido a Tom… ¿Porqué demonios en todo lo que me ha pasado hoy tiene que estar él de por medio? Es como si lo hiciese aposta. ¡Pues no tiene gracia!

“Hablando de Tom”, pensé. “¿Me habrá agregado al Facebook o me seguirá en Twitter? No creo, a lo mejor esta aun en el hospital… pero voy a mirar”. Cogí el ordenador y me conecté al Facebook y al Twitter. En el Face no tenía nada nuevo. Miré los seguidores de Twitter tenía uno nuevo: Tom. Una sonrisa ilumino mi cara, me metí en su perfil y me di cuenta de que me había mencionado: “@NattyLovesYou tengo ganas de volver a verte, pero espero que esta vez no sea en el hospital :)”.

Yo me reí y le contesté: “@Tom_94 Si, yo también tengo ganas de verte…Haha vale, vale no más hospitales. Tú solo dime cuando quieres que quedemos ;)” .

Encendí la mini cadena, estaba conectado el iPod y comenzó a sonar “Butterflies” de Alana Lee, no se si sabéis quien es pero eso ahora mismo no importa, lo que importa es que Tom debía estar conectado por que contestó a mi mención casi al instante, note como tenía mariposas en el estómago la canción de Alana era perfecta para esta situación. Leí lo que me puso: “@NattyLovesYou ¿Qué te parece si mañana vamos a dar una vueltecita por Nueva York?”.

Le iba a contestar “¡Por supuesto que si, contigo me iría al fin del mundo!” pero había un pequeño problemilla, estaba castigada por mi escapada de esta mañana. Así que le contesté: “@Tom_94 Me encantaría pero, me acabo de acordar de que estoy castigada sin salir…:(“. Pero no dudé ni un segundo en ir a hablar con mis padres.

- Mamá, papá… - Les miré y respire hondo -. Lo que quería deciros es que, hoy en el hospital he conocido a un chico que se llama Tom y bueno… Nos apetecía quedar, como amigos claro, no penséis mal…

No contestaron y eso me dio muy mal royo. “¿Y si no me dejan?”, pensé. “Yo QUIERO quedar con Tom”.

- Hija el médico a dicho que debes descansar. – Dijo al fin mi madre.

- Mamá, es una muñeca, no estoy invalida.

- Natalia tiene razón… -Dijo mi padre. Sonreí para mis adentros “¡Bien, bien! Mi padre la convencerá” -. Tu hija debería ir relacionándose con la gente de aquí.

Mi madre suspiró, cuando hacia eso era porque mi padre tenía razón. “¡Genial! Voy a poder quedar con Tom… P con suerte  no aparecerá Justin… ¿Por qué? Por que quedaré con Tom, la semana que viene y así ayudaré un poco a mis padres con la mudanza”.

- Está bien. – Suspiró mi madre -. ¿Cuándo pensáis quedar?

- La semana que viene, quiero ayudaros con la mudanza.

- Muy bien, puedes quedar con él – Dijo mi padre y sonreí y pensé: “Les he convencido con lo de la mudanza” -. Pero con una condición, nada de besos.

- Papá… - dije medio indignada él rió y me abrazó.

Volví a mi cuarto, cogí el ordenador y vi que Tom me había contestado: “@NattyLovesYou Si hace falta te secuestro…”. Pero que mono que era no pude evitar sonreír mordiéndome el labio.

Le contesté sin pensármelo dos veces: “@Tom_94 No te preocupes, esta todo arreglado, ¿quedamos el Lunes de la semana que viene? Aun tengo que ayudar con la mudanza”.

Tom volvió a contestarme: ““@NattyLovesYou ¿Mudanza? ¿Qué mudanza? Vale, pásame por mensaje tu dirección, te pasaré a buscar a las cinco :)”. Le contesté acto seguido: “@Tom_94 El Lunes te lo cuento todo, ¿vale?”. Espere un rato y al ver que no me contestaba deduje que se había ido, pero cuando le di al inicio vi que había twitteado. “A lo mejor no me ha contestado porque lo toma como un sí”, pensé. Le pasé la dirección de mi casa y me tumbé en la cama  donde caí profundamente dormida.

Por fin, llegó el  Lunes. Eran las cuatro y media de la tarde y yo, ya estaba vestida. Me puse esto: Con Tom.

Llamaron al timbre, pensé que era Tom, pero aun faltaba media hora para que viniese, de todas maneras fui a abrir. Llegué a la entrada abrí la puerta y vi a Pattie.

- ¿Pattie? ¿qQué haces aquí? – Pregunté confusa -. ¿No teníais una entrega de premios?

- Si, claro que la tenemos, pero resulta que era aquí así que había pensado en salir a dar una vuelta antes de la ceremonia y bueno venía para ver si querías venir conmigo. No estará Justin – añadió rápidamente.

- Es una gran plan pero… - Se le medio borró la sonrisa -. Ya había quedado, lo siento. ¿Qué tal otro día?

- Vale, me parece bien. – Dijo un poco disgustada -. Nos vemos otro día, adiós.

Yo le dije adiós y cerré la puerta, Pattie estaba muy extraña me dio por pensar que Justin le había pedido que viniera para luego él poder estar conmigo. Suena muy egoísta, lo sé, quizás Pattie si que quería quedar conmigo, pero eso no lo sabré nunca.

Miré el reloj, eran las cinco menos cuarto, Tom estaba al llegar. “RINNG” sonó el timbre. “Antes lo digo, antes viene”, pensé. Cogí mis cosas y fui corriendo a la puerta, miré por la mirilla para asegurarme de que era él y así era, abrí la puerta, Tom sonrió y no pude evitar hacerlo también.

- ¡Mamá, papá me voy ya adiós! – dije antes cerrar la puerta, pude oír un: “Adiós, que te lo pases bien”. Sonreí para mis adentros y pensé: “Eso espero…”

La tarde fue muy divertida, Tom era el típico chico gracioso que conseguía sacarte una sonrisa por nada. Me llevó a todas partes: La gran manzana, Times Square y también a la estatua de la libertad. Me invitó a un café en el Starbucks, seguro que sabéis que sitió es hacen los mejores cafés y frapuchinos del mundo, junto con las magdalenas. Nos sentamos en una mesa y comenzamos a hablar. Le conté lo de mi mudanza, que era española y todo, o casi todo, sobre mi. En ningún momento le hable de Justin, no quería saber nada de él y tampoco que Tom lo supiera. Él me contó muchas anécdotas suyas. Me dijo que cuando estaba en cuarto de primaria puso un pegamento de estos que lo pegan todo y lo puso en todas las sillas de su clase y como de pequeño –según decía Tom- siempre andaba distraído puso pegamento también en su silla, me dijo que se montó una buena en la clase y lo mejor de todo es que gracias a su despiste no pudieron culparle de lo que hizo. No pude parar de reírme, me preguntó porqué me hacía tanta gracia, simplemente le dije que en España no hacíamos ese tipo de bromas.

Eran las nueve menos cuarto o algo así cuando mi madre me mando un mensaje al móvil. Abrí el mensaje: “Natalia, ya es hora de que vuelvas a casa. Besos, mamá”, suspiré y Tom se dio cuenta.

- ¿Qué pasa? – Le enseñé el mensaje -. ¿Ya te tienes que ir?

- Si, mi madre es así… Por que como no conozco la ciudad… - Resoplé.

- Bueno no pasa nada, volvamos a tu casa. – Dijo con una amplia sonrisa, yo asentí y sonreí. Comenzamos a avanzar por las calles de Nueva York y no pude evitar cogerle de la mano, me sentía segura a su lado como si supiese que el jamás me haría daño, como si supiese que esta vez iba a ser para siempre…

Llegamos a mi edificio, era el momento de la despedida, nos pusimos uno en frente del otro, Tom me cogió de las manos y me miró a los ojos, podía notar como miraba también mis labios, tenía ganas de besarme y yo también quería, poco a poco nos fuimos acercando, podía notar su respiración, sentía el roce de sus carnosos labios, no lo dudé ni un momento más y le besé, fue un beso, dulce, sincero, apasionado. Nuestras lenguas jugueteaban traviesas, se buscaban continuamente. Fue un beso largo pero alguien nos interrumpió:

-¿¡Natalia?! – me separé corriendo de Tom y miré en la dirección de donde provenía la voz, no me lo podía creer era…


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Bueno, os quiero mucho lectoras mías :)