jueves, 26 de abril de 2012
CAPÍTULO 4
- Bueno… Pues canta tú. – Dijo Justin.
Le miré enfadada, me giré, salí de la habitación y cerré la puerta y como
no, di un portazo. Era muy típico de mi cuando estaba enfadada.Me fui corriendo a mi cuarto y me encerré en él y me tumbé en la cama. “¿Se
ha reído? Tss… Claro como aquí no todos somos ‘superstars’… Es un egocéntrico,
un infantil un… Un… ¡AHH! ¡LE ODIO!”. Me levante de la cama y me puse el pijama
(Era este: Pijama :) ) Me volví a tumbar en
la cama y cerré los ojos, pasó un rato y cuando estaba a punto de dormirme
llamaron a mi puerta, me metí corriendo en la cama y me hice la dormida,
abrieron mi puerta, era mi padre.
- No pasa nada, puedo venir mañana por la mañana. – Susurro Justin. “Oh no…
Papá, no le digas que si, no se lo digas…”
- Vale, ¿qué te parece a las 12?
- ¡Si!, me parece bien – Dijo Justin “¡NO! Mierda, mierda…” – Bueno hasta
mañana. – Y se cerró la puerta, me levanté y di vueltas hasta que se me ocurrió
una cosa:
- ¡Ya sé!, me levantaré temprano y… ¡Y me iré a dar una vuelta! Si eso
haré… - Puse el despertador a las 10 –
Natalia eres un genio… Bien, ahora, a dormir…
Me metí en la cama y orgullosa de mi plan me quedé profundamente dormida.A la mañana siguiente me desperté sobresaltada, había tenido una pesadilla,
en ella aparecía en una sala llena de espejos pero no me reflejaba en ninguno,
de repente aparecía mi hermano, yo le preguntaba que pasa, porque estábamos
allí, pero no me escuchaba, de repente aparecía en un escenario levanté la
mirada y vi que estaba lleno de gente miré mi mano y vi que tenía un micrófono,
entonces Justin apareció a mi lado creo que dijo algo así como que iba a cantar
o algo parecido, tiré es micrófono al suelo y salí corriendo de allí, podía oír
las risas de las fans de Justin y la suya, logré oír lo que les decía a sus
fans: “Mirar ha estar palurda JAJA. ¿Se cree podría llegar a ser una gran
cantante? JÁ, lo dudo mucho. ¿No creéis Beliebers?” Estas reían y decían:
“¡Claro que no!” Risas y mas risas, yo lloraba desconsoladamente hasta que
apareció mi hermano y me sujeto del cuello ahogándome y diciendo “Aquí no hay
sitio para gente como tú” apretó fuertemente y… Me desperté, estaba agitada y
gotas de sudor recorrían mi frente, me relajé y miré el reloj eran las 11 y
media de la mañana “¡Mierda! Tengo 20 minutos para darme una ducha y vestirme.
Fui a ducharme, tarde unos diez minutos (era muy lenta, lo sé), fui a mi
armario y me puse lo primero que pille. (Era esto: Conjunto :) ). Me hice una coleta y
me dirigí a la entrada, y vi a mis padres.
- ¡Natalia espera! Hoy venia… - Abrí la puerta y me fui.
Iba a coger el ascensor pero lo llamaron antes de que lo llamara yo. Corrí
hasta las escaleras y las bajé, en varias ocasiones estuve a punto de besar el
suelo, cuando estaba muy nerviosa solía volverme una patosa, más de lo que ya
era. Llegue al portal, me giré para ver si no me seguía nadie y salí corriendo.
Cuando estaba fuera comencé a mirar a todos lados. “Bien esta por ahí”. Me
dirigí hacia allí guiándome por todos los carteles que te llevaban hasta el
parque. Llegué a la entrada y me adentré, estaba
lleno de gente en bicicleta, en patines, patinetes... También había muchas
parejas dadas de la mano, me hacían recordar muchas cosas, pero procuraba no
mirarlos mucho, nunca me ha gustado recordad los malos momentos de mi vida. Me
adentré más en el parque, llegué hasta el lago, me senté en un banco y miré
hacia el lago, en ese momento se apoderó de mi un recuerdo no muy légano, del
verano pasado, para ser más exactos:
“- Venga, no me hagas ir hasta allí – Oía mientras me
escondía detrás de un árbol.
-¡Te pillé! – Dijo mientras me abrazaba - ¿No te lo
esperabas eh? – Reímos, nos sentamos en la hierba y comenzamos ha hablar él me
miro y me dijo:
- Oye, - dijo y me giré hacia él - ¿Cual es tu mayor
sueño?Yo me quedé pensando un rato, me encogí de hombros y
dije:
- Supongo que seria vivir en Nueva York y pasear de la mano
de alguien especial por el Central Park. - Le miré.
Él me sonrió, me cogió las manos, me miró a los ojos y
dijo:
- Te prometo que algún día pasearemos por el Central
Park, juntos. - Hizo una pausa -. Pero me temo que por ahora nos tendremos que
conformar con el retiro - rió -. Ven, sígueme.Le seguí hasta los puestos de comida, ahí hizo como si
fuese un extranjero, un ingles, yo, en fin, yo le seguí la broma en ese momento
me parecía muy divertida. Nos reímos durante toda la tarde.
Cuando nos íbamos a ir se puso serio, me agarro de las
manos y me dijo:
- Ahora en serio... Te prometo que algún día estaremos tú
y yo juntos en el Central Park, te lo prometo... - Y me besó, fue un beso
largo, dulce, que parecía durar años y ahí pensé que este amor seria para
siempre, pero..."
- Hola.
"Esa voz... La reconozco... No, no puede ser él, es
imposible, no sabe que estoy aquí...".Me di la vuelta y ahí estaba Justin "Pedorro"
Bieber, con una sonrisa de oreja a oreja. "Genial, lo que me
faltaba...".
- Adiós. - Y me volví a dar la vuelta.
- Valla, ¿eres un poco asocial no?
- ¿Perdona?, yo soy muy sociable, lo que pasa es que no
aguanto a los pesados como TÚ.
- ¡Oh! Venga no seas tan borde.
- Tss, al menos no soy una egocéntrica como otros... - Me
miro sorprendido por mi respuesta -. Y ahora si me permites me voy de vuelta a
mi casa. - Ahí volvió a sonreír.
- Vale, te acompañó.
- Emm... No, lo siento, no me gusta ir acompañada de
niñatos engreídos.
Me volví a dar la vuelta y esta vez Justin no volvió a
responderme. "¿Habré sido demasiado borde?", pensé. "¡Buaah! Que
mas da, seguro que en unos días se ira y no tendré que aguantarle mas".
Llegue a mi casa, era la una y media de la mañana. Me
adentre en el portal, me monte en el ascensor y subí hasta mi piso. Cuando
entre por la puerta mis padres se abalanzaron sobre mi.
- ¿Se puede saber donde te habías metido? - Dijo mi
padre.
- Hija, te podría haber pasado algo, aun no conoces la
ciudad. -Decía mi madre. "Genial están jugando a poli bueno y a poli malo,
siempre hacen lo mismo".
- Ya lo sé, pero no me ha pasado nada, estoy bien.
- Imagínate que si te llega a pasar algo - bufó mi
padre -. Vete ahora mismo a tu cuarto y no salgas de ahí hasta que no te lo
digamos.Me di la vuelta para ir camino a mi habitación.
- ¡Ah! Otra cosa, estas castigada sin salir hasta previo
aviso. - "¡Ouch!, con lo que me apetecía visitar la ciudad...
Pero en fin, tienen toda la razón...". Tomé aire y me fui a mi habitación,
cuando hube entrado apoyé la cabeza en la puerta y volví a escuchar su voz:
- Vaya... Están muy enfadados ¿eh?
- ¿Qué haces aquí?
- He venido para arreglar las cosas entre nosotros por
que, aunque sea un niñato egocéntrico, no me gusta estar mal con la gente.
"¿Nosotros?", pensaba. "¿Cómo que
nosotros?
- Esto... ¿has dicho nosotros? - él asintió y yo reí
sarcásticamente -. No existe un "nosotros" no lo existía y no existirá.
Así que te invito que te vayas de mi habitación.
- ¿Y, qué pasa si no quiero irme?
- Pues que hay dos opciones: La primera; te puedo echar a
patadas. La segunda; te tiro por la terraza. ¿Qué eliges? - Se quedo pensando un momento, se encogió de hombros y se
levantó de mi cama diciendo:
- Esta bien, me voy, por la puerta, yo solito, si ayuda.
- Sonreí falsamente, abrió la puerta y cuando estaba apunto de ir se acercó a
mi y me beso la mejilla, yo me puse roja como un tomate, él rio y se esfumo por
la puerta cerrándola a sus espaldas. Yo me quede ahí, como una autentica
idiota. Regrese al mundo real y me "quite" el beso bufando:
- ¡Agh! ¡Qué asco! - Se volvió a abrir la puerta y Justin asomó la cabeza diciendo:
- Por cierto, me voy a quedar muuuuucho tiempo en Nueva
York. – Y rio exageradamente.
- ¡LARGO! - Grite cerrándole la puerta en las narices.
Pasados veinte minutos me desperté porque tenía que
recoger mi cuarto, pero para mi sorpresa ya lo estaba, entré en el armario y
también estaba recogido. Me senté en el sillón y note que había un papel, lo
cogí y comencé a leer:
- Vaya... Que recogidita tienes la habitación, ¿no? - me
guarde la nota en el pantalón y sonreí -. Parece como si hubieses tenido
ayuda...
- ¿A-ayuda? - dije temblorosa, me calme y saque a la
actriz que llevaba en mi interior -. No he tenido ayuda... Cuando te aburres en
tu cuarto, normalmente por que te castigan, tienes que hacer algo para
entretenerte y yo, pues yo he recogido mi habitación.
- Humm... Pensé que te ibas a dormir, ya sabes, como eres
tan vaga… - La miré con cara de asesina y pensando: “Serás… Odio cuando te
pones así…”
- Pues ya ves... Esta vez no me he dormido.
- Ya... Bueno vete ha dar una ducha y arreglarte que
Pattie nos ha invitado a comer fuera.
- Como usted mande - dije irónicamente.
Cuando pase delante suya me dio un colleja, no muy fuerte
claro pero yo lo exagere un poco y de mi boca salió un "¡AAU!". Me
fui para el baño, me duché y me enrollé el cuerpo con la toalla. Ahora es
cuando llegaba el gran problema, ¿que narices me ponía? Decidí optar por la
elección mas sencilla: mi madre. Fui a su cuarto y le pregunté que me ponía.
- Pues tienes un vestido azul en tu armario, ponte eso.
- ¿Hay que ir tan arreglada?
- Eso parece, Pattie me ha dicho que e un sitio bastante
pijo así que, no hay mas remedio que arreglarse mucho.
Sonreí y me fui ha mi habitación, encontré el vestido
pero antes decidí que debía arreglarme el pelo y maquillarme un poco. Me alise
el pelo y me hice unos tirabuzones. Me maquillé: un poco de raya, rímel, un
poco (no mucho) de sombra azul celeste y un gloss rosita.Fui para mi cuarto y me puse esto: Vestido :)
- ¡Vaaaaya! Estas realmente guapa – dijo sin apartar la
mirada de mi.
- G-gr-gracias… - dije bastante avergonzada -. Esto… ¿No
tendrías que irte a cambiar? – Me había fijado en que todavía llevaba la ropa
de esta mañana.
- Si, es verdad… - Se levantó y se acerco a la puerta,
pero antes de que se fuera le detuve:
- ¡Espera! – Se giró hacia mi y me miro -. Bueno yo…
Quería darte las gracias por haber recogido mi habitación, gracias a ti me he
librado de una buena bronca...
- No tienes por que darme las gracias – se dio media vuelta -. Pero
recuerda que me debes una. – Añadió antes de desaparecer por la puerta.
Me quedé ahí, plantada como un seto, reaccioné a los dos minutos cuando me
acordé que no sabia nada de mis amigas. Cogí el ordenador y me conecté al
Tuenti, sabía que no estarían conectadas por que en España serian las 7 de la
mañana o por ahí. Les mande un privado preguntándolas que tal iba todo y esas
cosas, también las dije que las echaba muchísimo de menos y que ojala
estuviesen conmigo… Contesté los comentarios y privados de mis otros amigos y cerré el
ordenador.
Nos llevaron a la calle y allí había una limusina, si ¡UNA LIMUSINA! Era
enorme, estaba flipando en colores, no me podía creer que fuese ha montar en
una, no tenía palabras, era como un sueño. Entramos en ella y a mi padre se le
escapo un silbido.
- ¿Alucinas verdad? – dije con la boca bien abierta.
- Si… ¡ES GIGANTESCA! – Exclamo.
Le miré enfadada, me giré, salí de la habitación y cerré la puerta y como
no, di un portazo. Era muy típico de mi cuando estaba enfadada.Me fui corriendo a mi cuarto y me encerré en él y me tumbé en la cama. “¿Se
ha reído? Tss… Claro como aquí no todos somos ‘superstars’… Es un egocéntrico,
un infantil un… Un… ¡AHH! ¡LE ODIO!”. Me levante de la cama y me puse el pijama
(Era este: Pijama :) ) Me volví a tumbar en
la cama y cerré los ojos, pasó un rato y cuando estaba a punto de dormirme
llamaron a mi puerta, me metí corriendo en la cama y me hice la dormida,
abrieron mi puerta, era mi padre.
- No pasa nada, puedo venir mañana por la mañana. – Susurro Justin. “Oh no…
Papá, no le digas que si, no se lo digas…”
- Vale, ¿qué te parece a las 12?
- ¡Si!, me parece bien – Dijo Justin “¡NO! Mierda, mierda…” – Bueno hasta
mañana. – Y se cerró la puerta, me levanté y di vueltas hasta que se me ocurrió
una cosa:
- ¡Ya sé!, me levantaré temprano y… ¡Y me iré a dar una vuelta! Si eso
haré… - Puse el despertador a las 10 –
Natalia eres un genio… Bien, ahora, a dormir…
Me metí en la cama y orgullosa de mi plan me quedé profundamente dormida.A la mañana siguiente me desperté sobresaltada, había tenido una pesadilla,
en ella aparecía en una sala llena de espejos pero no me reflejaba en ninguno,
de repente aparecía mi hermano, yo le preguntaba que pasa, porque estábamos
allí, pero no me escuchaba, de repente aparecía en un escenario levanté la
mirada y vi que estaba lleno de gente miré mi mano y vi que tenía un micrófono,
entonces Justin apareció a mi lado creo que dijo algo así como que iba a cantar
o algo parecido, tiré es micrófono al suelo y salí corriendo de allí, podía oír
las risas de las fans de Justin y la suya, logré oír lo que les decía a sus
fans: “Mirar ha estar palurda JAJA. ¿Se cree podría llegar a ser una gran
cantante? JÁ, lo dudo mucho. ¿No creéis Beliebers?” Estas reían y decían:
“¡Claro que no!” Risas y mas risas, yo lloraba desconsoladamente hasta que
apareció mi hermano y me sujeto del cuello ahogándome y diciendo “Aquí no hay
sitio para gente como tú” apretó fuertemente y… Me desperté, estaba agitada y
gotas de sudor recorrían mi frente, me relajé y miré el reloj eran las 11 y
media de la mañana “¡Mierda! Tengo 20 minutos para darme una ducha y vestirme.
Fui a ducharme, tarde unos diez minutos (era muy lenta, lo sé), fui a mi
armario y me puse lo primero que pille. (Era esto: Conjunto :) ). Me hice una coleta y
me dirigí a la entrada, y vi a mis padres.
- ¡Natalia espera! Hoy venia… - Abrí la puerta y me fui.
Iba a coger el ascensor pero lo llamaron antes de que lo llamara yo. Corrí
hasta las escaleras y las bajé, en varias ocasiones estuve a punto de besar el
suelo, cuando estaba muy nerviosa solía volverme una patosa, más de lo que ya
era. Llegue al portal, me giré para ver si no me seguía nadie y salí corriendo.
Cuando estaba fuera comencé a mirar a todos lados. “Bien esta por ahí”. Me
dirigí hacia allí guiándome por todos los carteles que te llevaban hasta el
parque. Llegué a la entrada y me adentré, estaba
lleno de gente en bicicleta, en patines, patinetes... También había muchas
parejas dadas de la mano, me hacían recordar muchas cosas, pero procuraba no
mirarlos mucho, nunca me ha gustado recordad los malos momentos de mi vida. Me
adentré más en el parque, llegué hasta el lago, me senté en un banco y miré
hacia el lago, en ese momento se apoderó de mi un recuerdo no muy légano, del
verano pasado, para ser más exactos:
“- Venga, no me hagas ir hasta allí – Oía mientras me
escondía detrás de un árbol.
-¡Te pillé! – Dijo mientras me abrazaba - ¿No te lo
esperabas eh? – Reímos, nos sentamos en la hierba y comenzamos ha hablar él me
miro y me dijo:
- Oye, - dijo y me giré hacia él - ¿Cual es tu mayor
sueño?Yo me quedé pensando un rato, me encogí de hombros y
dije:
- Supongo que seria vivir en Nueva York y pasear de la mano
de alguien especial por el Central Park. - Le miré.
Él me sonrió, me cogió las manos, me miró a los ojos y
dijo:
- Te prometo que algún día pasearemos por el Central
Park, juntos. - Hizo una pausa -. Pero me temo que por ahora nos tendremos que
conformar con el retiro - rió -. Ven, sígueme.Le seguí hasta los puestos de comida, ahí hizo como si
fuese un extranjero, un ingles, yo, en fin, yo le seguí la broma en ese momento
me parecía muy divertida. Nos reímos durante toda la tarde.
Cuando nos íbamos a ir se puso serio, me agarro de las
manos y me dijo:
- Ahora en serio... Te prometo que algún día estaremos tú
y yo juntos en el Central Park, te lo prometo... - Y me besó, fue un beso
largo, dulce, que parecía durar años y ahí pensé que este amor seria para
siempre, pero..."
- Hola.
"Esa voz... La reconozco... No, no puede ser él, es
imposible, no sabe que estoy aquí...".Me di la vuelta y ahí estaba Justin "Pedorro"
Bieber, con una sonrisa de oreja a oreja. "Genial, lo que me
faltaba...".
- Adiós. - Y me volví a dar la vuelta.
- Valla, ¿eres un poco asocial no?
- ¿Perdona?, yo soy muy sociable, lo que pasa es que no
aguanto a los pesados como TÚ.
- ¡Oh! Venga no seas tan borde.
- Tss, al menos no soy una egocéntrica como otros... - Me
miro sorprendido por mi respuesta -. Y ahora si me permites me voy de vuelta a
mi casa. - Ahí volvió a sonreír.
- Vale, te acompañó.
- Emm... No, lo siento, no me gusta ir acompañada de
niñatos engreídos.
Me volví a dar la vuelta y esta vez Justin no volvió a
responderme. "¿Habré sido demasiado borde?", pensé. "¡Buaah! Que
mas da, seguro que en unos días se ira y no tendré que aguantarle mas".
Llegue a mi casa, era la una y media de la mañana. Me
adentre en el portal, me monte en el ascensor y subí hasta mi piso. Cuando
entre por la puerta mis padres se abalanzaron sobre mi.
- ¿Se puede saber donde te habías metido? - Dijo mi
padre.
- Hija, te podría haber pasado algo, aun no conoces la
ciudad. -Decía mi madre. "Genial están jugando a poli bueno y a poli malo,
siempre hacen lo mismo".
- Ya lo sé, pero no me ha pasado nada, estoy bien.
- Imagínate que si te llega a pasar algo - bufó mi
padre -. Vete ahora mismo a tu cuarto y no salgas de ahí hasta que no te lo
digamos.Me di la vuelta para ir camino a mi habitación.
- ¡Ah! Otra cosa, estas castigada sin salir hasta previo
aviso. - "¡Ouch!, con lo que me apetecía visitar la ciudad...
Pero en fin, tienen toda la razón...". Tomé aire y me fui a mi habitación,
cuando hube entrado apoyé la cabeza en la puerta y volví a escuchar su voz:
- Vaya... Están muy enfadados ¿eh?
- ¿Qué haces aquí?
- He venido para arreglar las cosas entre nosotros por
que, aunque sea un niñato egocéntrico, no me gusta estar mal con la gente.
"¿Nosotros?", pensaba. "¿Cómo que
nosotros?
- Esto... ¿has dicho nosotros? - él asintió y yo reí
sarcásticamente -. No existe un "nosotros" no lo existía y no existirá.
Así que te invito que te vayas de mi habitación.
- ¿Y, qué pasa si no quiero irme?
- Pues que hay dos opciones: La primera; te puedo echar a
patadas. La segunda; te tiro por la terraza. ¿Qué eliges? - Se quedo pensando un momento, se encogió de hombros y se
levantó de mi cama diciendo:
- Esta bien, me voy, por la puerta, yo solito, si ayuda.
- Sonreí falsamente, abrió la puerta y cuando estaba apunto de ir se acercó a
mi y me beso la mejilla, yo me puse roja como un tomate, él rio y se esfumo por
la puerta cerrándola a sus espaldas. Yo me quede ahí, como una autentica
idiota. Regrese al mundo real y me "quite" el beso bufando:
- ¡Agh! ¡Qué asco! - Se volvió a abrir la puerta y Justin asomó la cabeza diciendo:
- Por cierto, me voy a quedar muuuuucho tiempo en Nueva
York. – Y rio exageradamente.
- ¡LARGO! - Grite cerrándole la puerta en las narices.
Pasados veinte minutos me desperté porque tenía que
recoger mi cuarto, pero para mi sorpresa ya lo estaba, entré en el armario y
también estaba recogido. Me senté en el sillón y note que había un papel, lo
cogí y comencé a leer:
- Vaya... Que recogidita tienes la habitación, ¿no? - me
guarde la nota en el pantalón y sonreí -. Parece como si hubieses tenido
ayuda...
- ¿A-ayuda? - dije temblorosa, me calme y saque a la
actriz que llevaba en mi interior -. No he tenido ayuda... Cuando te aburres en
tu cuarto, normalmente por que te castigan, tienes que hacer algo para
entretenerte y yo, pues yo he recogido mi habitación.
- Humm... Pensé que te ibas a dormir, ya sabes, como eres
tan vaga… - La miré con cara de asesina y pensando: “Serás… Odio cuando te
pones así…”
- Pues ya ves... Esta vez no me he dormido.
- Ya... Bueno vete ha dar una ducha y arreglarte que
Pattie nos ha invitado a comer fuera.
- Como usted mande - dije irónicamente.
Cuando pase delante suya me dio un colleja, no muy fuerte
claro pero yo lo exagere un poco y de mi boca salió un "¡AAU!". Me
fui para el baño, me duché y me enrollé el cuerpo con la toalla. Ahora es
cuando llegaba el gran problema, ¿que narices me ponía? Decidí optar por la
elección mas sencilla: mi madre. Fui a su cuarto y le pregunté que me ponía.
- Pues tienes un vestido azul en tu armario, ponte eso.
- ¿Hay que ir tan arreglada?
- Eso parece, Pattie me ha dicho que e un sitio bastante
pijo así que, no hay mas remedio que arreglarse mucho.
Sonreí y me fui ha mi habitación, encontré el vestido
pero antes decidí que debía arreglarme el pelo y maquillarme un poco. Me alise
el pelo y me hice unos tirabuzones. Me maquillé: un poco de raya, rímel, un
poco (no mucho) de sombra azul celeste y un gloss rosita.Fui para mi cuarto y me puse esto: Vestido :)
- ¡Vaaaaya! Estas realmente guapa – dijo sin apartar la
mirada de mi.
- G-gr-gracias… - dije bastante avergonzada -. Esto… ¿No
tendrías que irte a cambiar? – Me había fijado en que todavía llevaba la ropa
de esta mañana.
- Si, es verdad… - Se levantó y se acerco a la puerta,
pero antes de que se fuera le detuve:
- ¡Espera! – Se giró hacia mi y me miro -. Bueno yo…
Quería darte las gracias por haber recogido mi habitación, gracias a ti me he
librado de una buena bronca...
- No tienes por que darme las gracias – se dio media vuelta -. Pero
recuerda que me debes una. – Añadió antes de desaparecer por la puerta.
Me quedé ahí, plantada como un seto, reaccioné a los dos minutos cuando me
acordé que no sabia nada de mis amigas. Cogí el ordenador y me conecté al
Tuenti, sabía que no estarían conectadas por que en España serian las 7 de la
mañana o por ahí. Les mande un privado preguntándolas que tal iba todo y esas
cosas, también las dije que las echaba muchísimo de menos y que ojala
estuviesen conmigo… Contesté los comentarios y privados de mis otros amigos y cerré el
ordenador.
Nos llevaron a la calle y allí había una limusina, si ¡UNA LIMUSINA! Era
enorme, estaba flipando en colores, no me podía creer que fuese ha montar en
una, no tenía palabras, era como un sueño. Entramos en ella y a mi padre se le
escapo un silbido.
- ¿Alucinas verdad? – dije con la boca bien abierta.
- Si… ¡ES GIGANTESCA! – Exclamo.
Pattie y Justin se rieron, le alegraba que nos gustase.
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