- ¡OH DIOS MIO! – Exclamó -. Tienes
la muñeca hinchada.
Me preguntó cómo me lo había hecho,
le conté todo desde que Justin me tiró al suelo hasta que me caí en la
escaleras.
- Ves ahora mismo a decirle a tu
padre que te lleve corriendo al hospital.
- ¿Por qué no me llevas tú?
- Porque eres su niña y sabrá
como animarte. – La mire extrañada no llegaba a entender por qué no venía -. No
digo que yo no pueda es solo que, ya sabes la fobia que tengo a los hospitales
desde…
Cierto, mi madre odiaba los
hospitales, solo iba para las ocasiones importantes. Sé que os estaréis
preguntado porqué tiene tanta fobia a los hospitales, pues bien, es muy
sencillo: Mis dos abuelos, es decir sus padres murieron en el hospital por
cáncer de corazón y más tarde mi madre tubo un ataque al corazón, irónico
¿verdad?, parece incluso irrealista, pero la genética es así de… Pues eso, que
así es la genética. Quien sabe a lo mejor yo también tengo cáncer de corazón
pero hay una posibilidad entre cien de que pueda tener cáncer.
Bueno, centrémonos en el tema
que nos ocupa. Fui al salón para decirle que tenía que llevarme al hospital, se
sobresaltó por que pensaba que me pasaba algo grave, ya sabéis, la genética.
Total, que le conté lo de la muñeca y me llevo corriendo al hospital, no
literalmente, cogimos un taxi.
Llegamos al hospital y mi
padre me dijo que me esperara sentada, obviamente en la sala de espera. No
había casi nadie, dos señores mayores y un chico de mi edad tal vez un poco más
mayor, me senté casi al lado suya a posta, debió darse cuenta porque no paraba
de mirarme, se levantó de su asiento y se sentó al lado mía. “¡SI! Toma ya…”
pensé.
- Vaya, menudo hinchazón
tienes en la muñeca, ¿eh? – Dijo mirándomela.
- Si, es lo que tiene ser una
patosa… - Dije bromeando -. ¿Y tú? ¿Qué haces aquí?
- Un simple catarro, pero mi
madre piensa que es mortal o algo así, ya sabes como son los padres se
preocupan por nada… - Sonrió y tosió en un pañuelo que tenía en las manos,
cuando se lo retiro de la boca me fijé en que había unas gotas de sangre, me
recordaba a una película pero, ¿a cual? Se dio cuenta y dijo: - Es por una
llaga, soy así de raro. – Yo simplemente sonreí y dije:
- Por cierto, me llamo
Natalia.
- Yo me llamo Thomas, pero me
llaman Tom.
Estuvimos hablando hasta que
llegó mi padre, me levanté y me despedí de Tom, pero él me retuvo un segundo
más:
- Dame tu Facebook o tu
Twitter, para poder hablar contigo …
Le di las dos cosas y me
despedí con una sonrisa, el me contesto con la una suya. “Dios, que sonrisa
tiene ojalá le vuelva a ver…”. Y ahí
dejé a Tom para seguir a mi padre hasta una sala, el la que me hicieron una
radiografía y nos volvieron a hacer esperar. Pasaron quince minutos y apareció
un médico que me dijo que tenía un esguince en la muñeca que no era nada grabe,
tres semanas de reposo y como nueva. Vino una enfermera y me vendó la muñeca y
como consecuencia la mano también.
Regresamos a casa y lo
primero que hice fue tirarme en la cama, estaba agotada, no había parado en
todo el día: Primero, me había ido al Central Park para escapar de Justin,
luego de comida con Justin, luego por culpa de Justin me he jodido la muñeca,
pero gracias a él he conocido a Tom… ¿Porqué demonios en todo lo que me ha
pasado hoy tiene que estar él de por medio? Es como si lo hiciese aposta. ¡Pues
no tiene gracia!
“Hablando de Tom”, pensé. “¿Me
habrá agregado al Facebook o me seguirá en Twitter? No creo, a lo mejor esta
aun en el hospital… pero voy a mirar”. Cogí el ordenador y me conecté al Facebook
y al Twitter. En el Face no tenía nada nuevo. Miré los seguidores de Twitter
tenía uno nuevo: Tom. Una sonrisa ilumino mi cara, me metí en su perfil y me di
cuenta de que me había mencionado: “@NattyLovesYou tengo ganas de volver a
verte, pero espero que esta vez no sea en el hospital :)”.
Yo me reí y le contesté:
“@Tom_94 Si, yo también tengo ganas de verte…Haha vale, vale no más hospitales.
Tú solo dime cuando quieres que quedemos ;)” .
Encendí la mini cadena,
estaba conectado el iPod y comenzó a sonar “Butterflies” de Alana Lee, no
se si sabéis quien es pero eso ahora mismo no importa, lo que importa es que
Tom debía estar conectado por que contestó a mi mención casi al instante, note
como tenía mariposas en el estómago la canción de Alana era perfecta para esta
situación. Leí lo que me puso: “@NattyLovesYou ¿Qué te parece si mañana vamos a
dar una vueltecita por Nueva York?”.
Le iba a contestar “¡Por supuesto que si, contigo me iría al fin
del mundo!” pero había un pequeño problemilla, estaba castigada por mi escapada
de esta mañana. Así que le contesté: “@Tom_94 Me encantaría pero, me acabo de
acordar de que estoy castigada sin salir…:(“. Pero no dudé ni un segundo en ir
a hablar con mis padres.
- Mamá, papá… - Les miré y respire hondo -. Lo que quería deciros
es que, hoy en el hospital he conocido a un chico que se llama Tom y bueno… Nos
apetecía quedar, como amigos claro, no penséis mal…
No contestaron y eso me dio
muy mal royo. “¿Y si no me dejan?”, pensé. “Yo QUIERO quedar con Tom”.
- Hija el médico a dicho que
debes descansar. – Dijo al fin mi madre.
- Mamá, es una muñeca, no
estoy invalida.
- Natalia tiene razón… -Dijo
mi padre. Sonreí para mis adentros “¡Bien, bien! Mi padre la convencerá” -. Tu
hija debería ir relacionándose con la gente de aquí.
Mi madre suspiró, cuando
hacia eso era porque mi padre tenía razón. “¡Genial! Voy a poder quedar con
Tom… P con suerte no aparecerá Justin…
¿Por qué? Por que quedaré con Tom, la semana que viene y así ayudaré un poco a
mis padres con la mudanza”.
- Está bien. – Suspiró mi
madre -. ¿Cuándo pensáis quedar?
- La semana que viene, quiero
ayudaros con la mudanza.
- Muy bien, puedes quedar con
él – Dijo mi padre y sonreí y pensé: “Les he convencido con lo de la mudanza”
-. Pero con una condición, nada de besos.
- Papá… - dije medio
indignada él rió y me abrazó.
Volví a mi cuarto, cogí el
ordenador y vi que Tom me había contestado: “@NattyLovesYou Si hace falta
te secuestro…”. Pero que mono que era no pude evitar sonreír mordiéndome el
labio.
Le contesté sin pensármelo dos veces: “@Tom_94 No te preocupes,
esta todo arreglado, ¿quedamos el Lunes de la semana que viene? Aun tengo que
ayudar con la mudanza”.
Tom volvió a contestarme: ““@NattyLovesYou ¿Mudanza? ¿Qué mudanza?
Vale, pásame por mensaje tu dirección, te pasaré a buscar a las cinco :)”. Le
contesté acto seguido: “@Tom_94 El Lunes te lo cuento todo, ¿vale?”. Espere un
rato y al ver que no me contestaba deduje que se había ido, pero cuando le di
al inicio vi que había twitteado. “A lo mejor no me ha contestado porque lo
toma como un sí”, pensé. Le pasé la dirección de mi casa y me tumbé en la
cama donde caí profundamente dormida.
Por fin, llegó el Lunes.
Eran las cuatro y media de la tarde y yo, ya estaba vestida. Me puse esto: Con Tom.
Llamaron al timbre, pensé que era Tom, pero aun faltaba media hora
para que viniese, de todas maneras fui a abrir. Llegué a la entrada abrí la
puerta y vi a Pattie.
- ¿Pattie? ¿qQué haces aquí? – Pregunté confusa -. ¿No teníais una
entrega de premios?
- Si, claro que la tenemos, pero resulta que era aquí así que
había pensado en salir a dar una vuelta antes de la ceremonia y bueno venía
para ver si querías venir conmigo. No estará Justin – añadió rápidamente.
- Es una gran plan pero… - Se le medio borró la sonrisa -. Ya
había quedado, lo siento. ¿Qué tal otro día?
- Vale, me parece bien. – Dijo un poco disgustada -. Nos vemos
otro día, adiós.
Yo le dije adiós y cerré la puerta, Pattie estaba muy extraña me
dio por pensar que Justin le había pedido que viniera para luego él poder estar
conmigo. Suena muy egoísta, lo sé, quizás Pattie si que quería quedar conmigo,
pero eso no lo sabré nunca.
Miré el reloj, eran las cinco menos cuarto, Tom estaba al llegar.
“RINNG” sonó el timbre. “Antes lo digo, antes viene”, pensé. Cogí mis cosas y
fui corriendo a la puerta, miré por la mirilla para asegurarme de que era él y
así era, abrí la puerta, Tom sonrió y no pude evitar hacerlo también.
- ¡Mamá, papá me voy ya adiós! – dije antes cerrar la puerta, pude
oír un: “Adiós, que te lo pases bien”. Sonreí para mis adentros y pensé: “Eso
espero…”
La tarde fue muy divertida, Tom era el típico chico gracioso que
conseguía sacarte una sonrisa por nada. Me llevó a todas partes: La gran
manzana, Times Square y también a la estatua de la libertad. Me invitó a un
café en el Starbucks, seguro que sabéis que sitió es hacen los mejores cafés y
frapuchinos del mundo, junto con las magdalenas. Nos sentamos en una mesa y
comenzamos a hablar. Le conté lo de mi mudanza, que era española y todo, o casi
todo, sobre mi. En ningún momento le hable de Justin, no quería saber nada de
él y tampoco que Tom lo supiera. Él me contó muchas anécdotas suyas. Me dijo
que cuando estaba en cuarto de primaria puso un pegamento de estos que lo pegan
todo y lo puso en todas las sillas de su clase y como de pequeño –según decía
Tom- siempre andaba distraído puso pegamento también en su silla, me dijo que
se montó una buena en la clase y lo mejor de todo es que gracias a su despiste
no pudieron culparle de lo que hizo. No pude parar de reírme, me preguntó
porqué me hacía tanta gracia, simplemente le dije que en España no hacíamos ese
tipo de bromas.
Eran las nueve menos cuarto o algo así cuando mi madre me mando un
mensaje al móvil. Abrí el mensaje: “Natalia, ya es hora de que vuelvas a casa.
Besos, mamá”, suspiré y Tom se dio cuenta.
- ¿Qué pasa? – Le enseñé el mensaje -. ¿Ya te tienes que ir?
- Si, mi madre es así… Por que como no conozco la ciudad… - Resoplé.
- Bueno no pasa nada, volvamos a tu casa. – Dijo con una amplia
sonrisa, yo asentí y sonreí. Comenzamos a avanzar por las calles de Nueva York
y no pude evitar cogerle de la mano, me sentía segura a su lado como si supiese
que el jamás me haría daño, como si supiese que esta vez iba a ser para
siempre…
Llegamos a mi edificio, era el momento de la despedida, nos
pusimos uno en frente del otro, Tom me cogió de las manos y me miró a los ojos,
podía notar como miraba también mis labios, tenía ganas de besarme y yo también
quería, poco a poco nos fuimos acercando, podía notar su respiración, sentía el
roce de sus carnosos labios, no lo dudé ni un momento más y le besé, fue un
beso, dulce, sincero, apasionado. Nuestras lenguas jugueteaban traviesas, se
buscaban continuamente. Fue un beso largo pero alguien nos interrumpió:
-¿¡Natalia?! – me separé corriendo de Tom y miré en la dirección
de donde provenía la voz, no me lo podía creer era…
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¡Hola amores! Bueno solo decoros que espero que os haya gustado y que me aviséis de si queréis siguiente por aquí y por mi Tuenti (Alison Summerisnothot), también está mi Twitter (@LeyreLoveBieber)
Bueno, os quiero mucho lectoras mías :)
Me encanta tu novela, estoy deseando k subas el siguiente; tengo mucha intriga ;)
ResponderEliminarMuchas gracias. Ya estoy escribiento en 7, espero poder tenerlo para mañana :)
EliminarPor cierto, gracias por leer. :D
Hola soy nuva lectora y me encanta sube el 7 plis
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