domingo, 29 de julio de 2012

CAPÍTULO 16


    Llegué a mi cuarto, cerrando la puerta tras de mi y apoyando me en ella hasta caer al suelo rompí a llorar.
¿Por qué me dolía ver a mis dos mejores amigos besándose? Me prometí olvidar a Justin, me prometí que no me dolería verles juntos. ¿Por qué no puedo olvidarle? ¿Por qué no puedo apartarle sin más de mi vida? Estaba echa un lío, siempre me pasaba lo mismo y ya estaba cansada.

— Natalia... - me llamo mi hermano tras la puerta -. ¿Te encuentras bien?

— Creo que me ha sentado mal la cena - mentí -. Me voy a ir ya a la cama.

    Se despidió de mi y me metí a la cama. Todavía llevaba el vestido pero me daba igual, simplemente quería dormir. Me costó demasiado conciliar el sueño y tras una hora de dar vueltas por la cama, logré dormirme.

    A la mañana siguiente decidí ir a dar una vuelta para poder despejar la mente. Me vestí con unos shorts y una camisa azul básica con mis Converse blancas. Tuve que mentir a mis padres para que me dejaran salir. Baje corriendo por las escaleras hasta el portal donde me encontré con Christian y unas maletas. Me vio y se sobresalto. Le salude con un movimiento de cabeza y salí a la calle pero Christian me detuvo.

— Oye lo que paso ayer...

— Yo no recuerdo que pasara nada. ¿Te vas a algún lado? - pregunte para evitar el tema.

— Si, vuelvo a Canadá. Justin también se viene. ¿Quieres esperarle para despedirte?

— No puedo, lo siento. Dile adiós de mi parte - dicho esto me despedí de él con un abrazo y me fui de allí como alma que lleva el diablo. No quería ver a Justin, si me había escapado era quitármelo de la cabeza.

    Llegue hasta el famoso metro de Nueva York y me metí en el primer vagón que encontré, me senté apartada se todo el mundo y me aislé en mi mundo con ‘The Beatles’ sonando en mi móvil a través de mis auriculares. Su música me relajaba y lograba que me imaginase mil y una cosas. Saque una pequeña libreta que tenía en mi bolso y comencé a dibujar sin pensar en lo que hacía. Cuando terminé me fijé - a parte de que era fin de línea y debía bajarme del tren - en que había hecho una bonito paisaje de montaña, con pinos, arbustos, al final las montañas con la nieve. Lo observaba mientras me apeaba del tren, no se me daba tan mal el dibujo y el paisaje parecía bonito... Miraba tan detenidamente el boceto que no me fijaba por donde iba hasta que choque con alguien y caía al suelo. La libreta cayo en los pies del muchacho con el que había chocado, este la recogió y la observo curioso.

— Tranquilo, ¿eh? Ya me levanto yo - dije molesta. Me levanté fijándome que no me había hecho nada grave.

— Lo siento, preciosa, pero tú has sido la que has chocado, no puedo ayudarte - "Pero será borde", pensé -. ¿Esto es tuyo? - dijo levantando mi libreta.

— Resulta evidente, ¿no crees? - le arranque la libreta de las manos.

— Calma gatita. ¿Quieres que te lleve a algún sitio?

— Resulta que no suelo irme con idiotas como tú - espeté dándome la vuelta para poder coger el metro de vuelta a casa. Oía como se reía a mis espaldas.

— Venga mujer, si seguro que no tienes ni idea de donde estás – dijo agarrándome cuidadosamente del brazo.

— ¿Ahora resulta que eres un caballero? – le espeté.

— Se podría decir que si, preciosa – me miró burlón.

— Tu lo que eres es bipolar – me zafé de él y comencé a buscar la salida para poder pasar al otro lado del andén.

— Tranquila, preciosa, nos volveremos a ver - me gire una vez más para mirarle. El muy idiota se estaba riendo a carcajada limpia.

— Lo dudo mucho - me volvía a dar la vuelta no sin antes sacarle el dedo corazón.

    ¿Que se había creído ese estúpido? Yo no soy una fulana con las que seguro se juntaba. Al parecer mi teoría de que los chicos eran idiotas en todos los países era verdad. ¿Dónde habían quedado los hombres caballerosos que te regalaban flores? Seguramente se había extinguido como los dinosaurios. Menuda mierda de sociedad e la que vivimos ahora, me gustaría que todo fuera como en las películas, todo se ve tan sencillo ahí… hay problema sí, pero los arreglan al final y viven felices para siempre. Y por último: ¿Cómo que nos volveríamos a ver? No se lo creía ni él. No querría volver a verle ni en pintura. Es un chulo, un borde y se creé que todas las chicas van a caer rendidas a sus pies con esa aptitud de niño malo, pero yo no soy así, yo lo que quiero es un caballero de la talla de Ewan McGregor o Paul McCartney. Con todos estos pensamientos logré llegar al otro lado del andén, esperé un rato ignorando al idiota que me llamaba, cogí el tren y regresé a casa.

    Durante la comida no abrí la boca más que para meterme el pollo, aun estaba cabreada por lo del chulo ese. Me enervaba el simple hecho de pensar que volvería a verle, también se me revolvía el estomago. No me di cuenta que casi no había comido nada. Mis padres me miraban preocupados, pero atribuyeron mi falta de apetito a la marcha de Justin. "Si ellos supieran...", pensé. Y otra vez me vino a la cabeza la imagen de mis dos amigos besándose. Note como se me cristalizaban los ojos: iba a llorar. Me fui corriendo de la mesa al baño y así lavarme la cara para que las lagrimas se confundieran con agua. Mi hermano entro al baño y yo volví a echarme agua sobre la cara.

— No hace falta que escondas que estas llorando, lo vi todo.

— ¿A qué te refieres?

— Ayer vi como Selena y Justin se besaban - sentí como si me diesen una patada en estómago -. ¿Con que solo amigos eh?

— Es mi amigo - dije recalando la palabra 'amigo' -. A demás tú no sabes nada.

— ¿A quién tratas de engañar? Sé perfectamente que te gusta desde que puso un pie en esta casa. Crees que soy un crió y que no me doy cuenta de las cosas, pero no es así y Justin te gusta, pero eres tan cerrada que nunca lo admitirás.

— No voy a admitir algo que no es verdad.

— Haz lo que quieras. Si prefieres tener siempre el corazón roto es tu problema, no el mío.- Dicho esto salió del baño en dirección al comedor.

    Lo ultimo que había dicho se me había quedado grabado en la cabeza a fuego y embotaban mi pensamiento. "Si prefieres tener siempre el corazón roto es tu problema", "corazón roto", "tu problema"... Yo no iba a vivir con el corazón roto, a demás, el tiempo todo lo arregla, o eso es lo que dicen. Y ahora que a vuelto a Canadá mucho mejor. Estoy segura de que se olvidara que somos amigos.

    El resto del medio día lo pase mirando que me iba a poner para mi cita con Taylor, si es una cita, siempre lo es aunque el chico no lo sepa, es una especie de regla que tenemos mis amigas y yo. Al final me decidí por algo sencillo pero a la vez elegante porque no sabia a donde me iba a llevar. (Esto:Con Taylor ). Me fui a dar una ducha rápida y me cambié. Estuve esperando a que diesen las seis sentada en el sofá del salón mirando a la nada y con la mente en blanco. No quería pensar en nada. A las seis me llego un mensaje al móvil, era de Taylor, ya estaba esperándome.

    Me despedí de mis padres sin micho animo y bajé en el ascensor. Parecía una muerta viviente a pesar de haberme maquillado ligeramente. Taylor se dio cuenta en el desanimado saludo. Sabia que estaba triste por ello me dio un abrazo. No me lo esperaba pero lo correspondí. Me susurró al oído que no me preocupase por la marcha de Justin y Selena que ellos volverían a buscarme, que me quieren demasiado como para olvidarse de mi. Se me revolvió el estomago al oír sus nombres y le pedí que no los mencionase porque no quería fastidiarle la tarde, ya que me encontraba mal por su marcha, pero si él supiera lo que en realidad hace que me sienta mal.

    Me tapo los ojos con una venda y me metió a un coche. Durante el trayecto no paraba de preguntar a dónde me llevaba, él solo contestaba que era sorpresa. El coche paro y me ayudo a apearme. Me guió por lo que parecían unos pasillos ya que habíamos entrado por una puerta. Por fin llegamos al lugar donde tenía la sorpresa. Se oían gritos, no de chicas, sino de hombres. Me destapo los ojos, tarde en acostumbrarme al sol y vi donde me había traído.

~~> Narra Justin <~~

    No hablé con Natalia desde lo sucedido el día de los premios. Christian me contó que se había quedado de piedra y que había salido corriendo. En el avión de vuelta a Canadá me contó que la vio por la mañana y ella le dijo que ella no había visto nada la noche anterior. Eso me dio que pensar. ¿Y si en el fondo si que le gustaba? Si eso es verdad, entonces me he comportado como un autentico capullo y ahora si que no querrá saber nada de mi.

    Mi madre, me hecho la bronca por haber besado a Selena sólo para darle celos a Natalia y tenía razón cuando decía que era un idiota. No paraba de repetirme que le prometí no hacerla daño y que nunca cumplía nada de lo que prometía. Asentía sin decir nada, tenía razón y debía pensar algo para recuperarla.

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