lunes, 16 de julio de 2012

CAPÍTULO 11

Lo había visto todo, como la ultima vez, sólo que ese día estábamos rodeados de más gente, familiares y amigos. Nunca pensé que volvería a pasarme, creí que iba a ser diferente. En ese momento me hice una promesa: No volvería enamorarme nunca más. Sé que hasta ahora esto no me había funcionado, ya que, me enamoré de Tom y comenzaba a sentir algo por Justin, pero eso debía terminar, no podía permitirlo. No sabía lo que sentía él, pero no debía sentir nada por Justin, sólo amistad.

- Ven aquí –dijo Justin acercándome a él y abrazándome fuertemente -. No llores por él – me susurraba mientras me acariciaba el pelo -. No desperdicies más lagrimas, por favor, no las merece.

- Pe-pero… yo… le amo… - dije escondiendo mi rostro en su pecho.

~~> Narra Justin <~~

Esas dos palabras se clavaron en mi como si millones de dagas me perforaran el pecho. ¿Había dicho que le amaba? Que imbécil eres Bieber, tú mismo has oído como ha dicho ‘le amo’. ¿Cómo pudiste pensar que tendrías alguna posibilidad con ella?

Estuvimos abrazados un buen rato. Natalia todavía lloraba y notaba su respiración entrecortada en mi pecho y a la vez notaba como mi corazón se iba a salir de este. No habíamos estado tan cerca durante tanto tiempo y mis sentimientos hacía ella iban en aumento y apunto de desbordarse. Aun recuerdo el día en el que la conocí: tuve que disfrazarme – cosa que no hacía nunca – porque unas fans nos habían seguido. Cuando logré salir del coche sin ser reconocido, miré al cielo y mientras bajaba la mirada ahí la vi, mirándome, había visto toda la escena. Recuerdo haberla sonreído y ella me respondió con una mirada de desprecio. Me encantó. Deseé con todas mis fuerzas volver a verla y sucedió, volví a verla. Jamás olvidaré el día en el que me enteré de su nombre: Natalia. Un nombre precioso para una chica tan bonita como ella. Tras encontrarnos numerosas veces y tras sus gestos de desprecio, comencé a sentir algo muy fuerte por ella, hasta ahora.

Me aparté de ella para poder observarla, estaba hecha una pena, pero aun así se veía hermosa. Me dolía verla así, me dolía que semejante niñato le hubiese hecho esto y además el muy cara dura la besó, lo que daría yo por besar sus labios, por poder sentirlos junto a los míos.

- No puedo verte así…

- ¿Por… qu-qué? – me miró. “¡Mierda Bieber! Trata de no volver a decir lo que piensas, ¿quieres?”, me dije a mi mismo.

- Pues, porque… - traté de buscar las palabras adecuadas, cogí aire -. Porque eres mi amiga y me preocupo por ti.
- ¡Oh! Lo siento… - dijo volviendo a agachar la cabeza.

- No sientas nada, son… son cosas que pasan – dije poniéndome serio -. Venga, te llevaré a tu casa para que descanses.

Nos levantamos del suelo y coloqué mi brazo sobre sus hombros. Llamé al ascensor. Durante la espera y el corto recorrido no dijimos nada, sabía que ella no quería hablar y yo tampoco, estaba destrozado – al igual que ella -. Llegamos al rellano y me formule por enésima vez la misma pregunta: ¿Cómo iba ella a quererme a mi? Lo que debía hacer era olvidarme, cuando ella comenzara el instituto yo me iría de gira por Europa a promocionar mi gira mundial: ‘My World Tour 2011’. Así podré olvidar que la quiero como algo más y empezar a quererla como una amiga.

~~> Narra Natalia <~~

Me sentía vacía, sola – aun teniendo la compañía de Justin -, con ganas de tirarme por un puente. Debió darse cuenta porque me abrazó más fuerte a pesar de rodearme solo con un brazo, le sonreí amablemente.

Estábamos en el rellano de mi casa, ninguno de los dos decía nada, me habría gustado saber que pasaba por la cabeza de aquel chico de ojos color miel.

- Será mejor que pospongamos lo de la comida para otro día. – dijo de repente con una voz fría.

- ¡No! Qu-quiero decir – me puse nerviosa -, no qu-quiero a-aplazarlo. Ahora lo que más ne-necesito es dis-distraerme.

Justin suspiró. Seguía queriendo saber que le rondaba por la cabeza, por qué quería posponer nuestra comida, por qué se comportaba de esa manera tan fría y cortante. ¿Y si sentía algo por mi? ¿Y si ahora no quiere saber nada de mi? ¿Y si quiere hacerlo para olvidarme? Noté que comenzaba a dolerme la cabeza.

- Nos vemos a las dos y media, ¿vale? – dije tratando de componer una sonrisa. Justin me miró y asintió. Tras una corta despedida, Justin se fue por las escaleras y yo entré a mi casa.

Cuando entré mis padres se abalanzaron sobre mi y comenzaron ha hacerme preguntas. Por desgracia tuve que contarles todo tratando de evitar que las lágrimas comenzaran a caer por mis ojos. Una vez terminé mi pequeño relato mi madre me abrazo dulcemente mientras me consolaba y mi padre solamente decía: ‘Que no se le ocurra volver a venir aquí porque sino le descuartizo’. Eso me hizo reír, pero sentí una punzada en el corazón y recordé que eso ya lo había dicho tiempo atrás. Deseché ese pensamiento de mi cabeza y me centré en el presente.

- Dame la lista de lo que necesitas para la comida y yo te lo compro – dijo mi madre tras darme un largo y reconfortante abrazo. Le di la lista que me había metido en el bolsillo trasero del pantalón y se fue acompañada de mi padre.
- ¿Pero no teníais una entrevista con el director de mi instituto?- Pregunté.

- Si, pero la ha tenido que retrasar y será esta tarde – susurré un ‘entiendo’ y bajaron al supermercado. Una vez se fueron, mi hermano, salió de su habitación.

- ¿No crees que ya era hora de que te levantaras?

- Llevo mucho rato levantado, estaba jugando a la Play – “Que típico”, pensé -. ¿Por qué tienes los ojos hinchados?

- Son cosas de mayores, enano.

- ¿Has discutido con Justin? La verdad es que no sería una novedad.

- Justin estamos perfectamente, gracias por tu confianza. Y no, Justin y yo no hemos tenido problemas ha sido con…

- ¿¡Tom y tú habéis roto!? – exclamó emocionando. ¿Cómo podía haberlo sabido? Aun así se le notaba ¿feliz? Yo simplemente asentí. No me podía creer que estuviese tan feliz. Me crucé de brazos y le miré con el cejo fruncido -. ¿Qué? Nunca me gusto ese chico, a mi me gustaría que salieras con Justin, él se preocupa por ti y estoy seguro de que le gustas.

- ¿Se puede saber desde cuando eres tú tan maduro?

- Que tenga trece años no significa que sea un niñato, deberías saberlo, hermanita.

- Bueno lo que tú digas, pero Justin y yo solo somos amigos. Ahora vete a vestir papá y mamá vendrán en un rato a buscarte.

Puso los ojos en blanco y se dio la vuelta murmurando, solo llegué a entenderle: “Ya claro, solo amigos”. Volví a pensar en lo que sentía por Justin, ¿de verdad trataba de engañarme a mi misma? Está claro que me gusta pero, ¿desde cuándo? Traté de acordarme del día en el que le conocí, cuando salió de ese coche y me regaló una sonrisa, recordé cuando él y su madre se presentaron, cuando me siguió hasta el parque, cuando ordenó mi habitación, el día de ayer y por supuesto hoy. Mi hermano, ese enano, tenía razón, no quería a Justin como un amigo sino como algo más. ¿Cómo he podido estar tan ciega? ¿Y si en el fondo salí con Tom por olvidar a Justin? ¿Y si nunca le quise? Todo ese odio que sentía hacia Justin era amor, siempre fue amor. La cuestión es: ¿debería decírselo? Casi no le conozco y resulta patético no saber ni su edad y nada sobre como llego a ser lo que es hoy. Sé que todas respuestas se encuentran en internet, pero yo quiero que me lo cuente él, hoy, durante la comida.

Mis padres no tardaron en llegar. Me dieron la comida, se despidieron de mi dándome ánimos y se fueron con mi hermano – no se dignó ni ha despedirse – estaba molesto conmigo. Decidí no darle importancia y me puse a cocinar. Quería hacer una comida típica española. Le iba a hacer una tordilla de patatas, salmorejo (es una salsa de tomate), montaditos de jamón (aunque dudo que sea jamón español) y cosas por el estilo. Tardé unos cuarenta minutos en preparar todo. Coloqué la mesa del comedor y fui a darme una ducha rápida – estaba muerta de calor – y luego me vestí informal. Llevaba esto: Ropa informal

Entre tanto ya eran las dos y veinticinco, Justin estaba a punto de llegar y no me equivocaba a los pocos minutos llamaron al timbre, fui corriendo a abrir y ahí estaba Justin con su asombrosa sonrisa, le miré embobada. Adoraba esa sonrisa, sus ojos, su pelo… en fin, ¡todo!

- ¿No me vas a invitar a pasar? – dijo sacándome de mis ensoñaciones.

- S-si, si claro pasa – no pude evitar ponerme roja, pero con suerte Justin no lo notó. Entró a la casa y toco una calada de aire por la nariz.

- Humm… Que bien huele, ya tengo ganas de ver que me has preparado.

- Espero que no se halla enfriado. Ya verás seguro que nunca has probado algo así – dije riendo.

Entramos en el comedor y se quedó sorprendido, sabía que nuca había visto comida de ese tipo. Nos sentamos y comenzamos a comer mientras charlábamos sobre nuestros gustos, pensamientos de futuro y muchas más cosas. Cuando estábamos terminando me atreví a hacerle a Justin una pregunta que llevaba deseando preguntarle desde hace mucho:

- Oye, ¿y cuantos años tienes? – por poco se atraganta con un trozo de pan y me miró sorprendido -. No me mires así, no me apetecía mirarlo en internet y además ya te tengo a ti para que contestes mis dudas – me crucé de brazos y puse pucheros. Justin rió y tragó el pedazo de pan.

- Tengo dieciséis años. Nací el uno de Marzo de 1994 en London, Canadá, pero crecí en un pequeño pueblo llamado Stratford. – estuvo el resto de la comida contándome su infancia, como llegó a la fama y muchas más cosas. En el postre me preguntó por mi y le conté muchas cosas evitando el verano pasado- “Algún día tendré que contárselo…”, pensé.

Terminamos la comida y me ayudo a recoger todo y a dejar las cosas en el lavavajillas. Una vez terminamos nos dirigimos al salón y me dispuse a buscar una película, pero Justin ya había traído una.

- Es la de ‘Destino final 3’, no quería traer una comedia por que hay amoríos y todo eso y no creía que fuese bueno para ti… - asentí con la cabeza sin saber que decir y la cogí para ponerla en el reproductor de DVD mientras pensaba: “Vaya, es un chico muy atento… ¿O lo hará para que me abrace a él cuando tenga miedo?”.

Con esa pregunta rodando por mi mente bajamos las persianas para estar a oscuras y nos pusimos a ver la película. Al principio me hacía la valiente, pero finalmente tuve que pedirle a Justin que me dejara acercarme a él puesto que tenía demasiado miedo, se rió y me acercó a él rodeándome por los hombros. Yo me acomodé apoyando mi cabeza en su pecho y escondiéndola cuando algo me dama miedo. Notaba como Justin se reía por lo bajo, una vez llegué a darle un pequeño golpe en el estómago para que parase, pero no lo hizo. Cuando terminó la película traté de acomodarme en el sofá, pero Justin no me dejó y me susurró: “Me gusta como estamos ahora, no te apartes, por favor”. Le hice caso y mis latidos iban en aumento, no me podía creer que no quisiese que no me alejara. Empezamos a ver la MTV, estaban poniendo videos musicales y a mi comenzó a invadirme el sueño hasta que me quedé dormida. No se cuanto tiempo lo estuve y cuando me desperté me di cuenta de que…


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Bueno, lindas merriposas, esta vez no tarde tanto en subir jajaja
Quiero mandar un graaaaaaan saludo a mis nuevas lectoras ;)
Por ultimo este capítulo me gustaría dedicarselo a todas vosotras, mis lectoras, pero sobretodo a Criis Love Love que consigue animarme con su entusiasmo jajaja :)
Un besazo enorme a todas y ¡disfrutad!

3 comentarios:

  1. Buaaaah, increíble (L).
    Tu forma de escribir :3
    Necesiito el siguiente capítulo ya.
    XX, una fan de tu novela.

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  2. Amo tu forma de escribir. #

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  3. Muchas gracias a l@s dos.
    ¿Tenéis tuenti o twitter? Me gustaría conoceros :)

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